The Legend of Zelda: Ocarina of Time

Sólo por este juego se vendieron consolas a cascoporro. The Legend of Zelda: Ocarina of Time fue la razón decisiva de miles de usuarios para comprar una Nintendo 64. Considerado por muchos, incluso a día de hoy, como el mejor videojuego de la historia, y como es lógico Nintendo es conocedora de dicha información, ahora se va a publicar un remake para su nueva consola portátil, Nintendo 3DS.
Hoy voy a hablaros de su versión original en Nintendo 64. ¿Realmente fue tan grande este juego? ¿Si?

Sus 256 megas no decían nada del juego, y la fijación de blanco (o puntería Z) tampoco, sin nombrar el salto automático, más que nada porque posteriormente muchos juegos utilizarían todo ésto.

Los lugares que el protagonista visitaba no tenían ni pies ni cabeza por ser irreales, fantasiosos, y por estar poblados por criaturas que atentaban con toda lógica. ¿Dónde se había visto antes a niños que nunca crecen acompañados por hadas, criaturas de piel pétrea que comen piedras o seres humanoides acuáticos? Criaturas extravagantes que conocer en una travesía, en esta clase de juego, no era nada raro.

Link, el protagonista, debía vencer al mal empuñando una espada. Original, ¿No? Bueno, aparte de ésto tenía también muchas otras armas y objetos a utilizar, desde un arco a un bumerán, una botella, magias, o la ocarina que da nombre al juego.

Con ella se podía interactuar de muchas formas, como por ejemplo para despertar a alguien, hacer que una cascada revele un camino, provocar una lluvia, que amanezca o anochezca… Todo con tocar un instrumento a través del mando de la consola. Aunque claro, puede ser original el hecho de tocar la ocarina con el mando, pero la música no le interesa a nadie. Interactuar con ella es para juegos infantiles.

La mecánica del juego imita a ediciones anteriores de otras consolas de Nintendo, es decir: Visitar pueblos, tiendas, mazmorras, vencer al jefe en cuestión, conseguir un corazón, seguir avanzando, visitar pueblos, tiendas, mazmorras… Y así hasta terminarlo.

Las mazmorras, por cierto, eran un tedioso rompecabezas por el que tenías que pasar bastante a menudo, y ejercitar la mente es para débiles. Claro está que combates el juego tenía, y que en éstas tenías que utilizar el objeto clave que consiguieras para poder avanzar. Si te daban en una mazmorra el búmeran, es que tenías que utilizarlo. Algunas veces era más evidente que en otras su función, y tenías que pensar en cómo utilizarlo. Algo que, como ya he dicho, es un engorro.

Al final de las mazmorras, como ya he mencionado, tenías que enfrentarte a un jefe con el que, también, tenías que utilizar el objeto obtenido. Claro está que un enfrentamiento épico por mazmorra no hace un buen juego, ni mucho menos.

Por muy bien animados que estén para la época.

Empezabas siendo un niño en un mundo muy animado, lleno de gente con demasiado carisma, y digo demasiado porque te cuentan su vida hasta el punto de tener que ayudar a muchas personas y éso no es divertido, por muchas situaciones variadas que genere. Para colmo, en su segunda parte ésto se pronunció, pero éso es ya otra historia.

Colarte en un castillo, adentrarte en el interior de una ballena, coleccionar máscaras, visitar tumbas… Eran muchas de las cosas por las que tenías que pasar siendo un niño, pero para vencer el mal debías empuñar una espada que sólo un adulto era capaz de blandir.

Por ésa razón, el héroe debía ‘dormir’ durante siete años, y es tiempo suficiente para que un mundo animado sea corrompido por el mal.

Por éso, cuando manejas a un Link más adulto, el mundo es muy distinto y se convierte en un juego más sombrío. Además, no podías utilizar la mayoría de los objetos que tenías siendo niño, siendo todavía más desafiante. Claro que, siendo un adulto, podías realizar muchas otras cosas, como por ejemplo montar a caballo.

Por si el juego no fuera ya de por sí largo, disponía de un abanico de secretos bastante grande y variado, como por ejemplo obtener un monedero más grande, las piezas de corazón, coleccionar 100 arañas que hay escondidas por el juego… Aparte, tenías minijuegos de puntería, carreras a caballo, pescar (que podías cogerle la gorra con la caña al dueño del recinto), coleccionar las máscaras, tener el inventario completo… En fin, muchos quehaceres opcionales innecesarios que a día de hoy son prescindibles y si alguien los quisiera en la actualidad, ya se encargan de dárnoslos con algún que otro DLC.

En definitiva, éste juego es un coñazo. No os lo recomiendo ni por asomo, vamos. Es más, si no lo habéis probado todavía, no lo hagáis porque no merece la pena hacerlo.

Porque, ¿A alguien le gusta ver el amanecer mientras recorres una pradera montado en un caballo? ¿De verdad que soñar con hadas, elfos y otras criaturas de fantasía merece la pena? ¿Tocar una ocarina y controlar el tiempo puede divertir a alguien?

Lo dudo mucho. Para terminar os dejo el ‘opening’ del juego, pero no sé si merecería la pena que lo vierais. Ni os traería nostalgia ni os relajaría, ni de coña.

Y es así como os muestro mi amor por éste juego. En el pasado publiqué una galería de fanarts basada en ésta saga y publiqué también los anuncios que se hicieron en Japón y unas tiras cómicas en clave de humor basadas en la saga, por si alguien quisiera hojearlos.

6 thoughts on “The Legend of Zelda: Ocarina of Time

  1. Que análisis más raro te ha quedado 😀

    Me gusta verlo desde este punto de vista, no sé porque pero me has hecho recordar que cuando salió lo del la fijación de blanco y el salto automático muchos decían que era una mierda y destrozaría el juego, ¿cuántos juegos han acabado tomando prestado estos conceptos? Sin duda uno de los mejores juegos de la historia, veremos que tal queda el remake para 3DS. Eso si, me hubiera gustado más ver un remake de A Link To The Past o de Link’s Awakening y dejar el Ocarina para el “Project Cafe”.

  2. Valga la ironía… muy sutil… seguro que la gente no lo ve XDDD

    Ahora espero que no me pegues, pero no he jugado a ningún Zelda en mi puñetera vida XDD. Y decir lo siento sobra porque yo aposté por Sega y luego Sony… que se le va a hacer.

    Eso sí, tengo un trato con arpi en el que él se pasará todos los Metal Gear (pues no ha jugado a ninguno), y yo jugaré a todos los Zelda (o los que pueda). Desde luego no sé como llegaré a apreciar el juego, el tiempo pasa y ya he vivido experiencias en las que no sé ver lo mismo que el resto de la gente cuando juego a algo que ya se ha desfasado con el tiempo y debí haberlo jugado en su día. Pero bueno, que yo no dudaré de la calidad de Zelda, sería cuestión de ver si puedo apreciarlo como la mayoría y como merece. Sobre todo, existe el hecho de que con el tiempo otros juegos ya han utilizado los detalles que han marcado otros y a veces se rompe ese factor sorpresa.

    Sea cual sea el resultado, al menos a arpi y a mí nos servirá para cultivarnos en dos juegos que por repercusión en la historia videojueguil, deben ser jugados sí o sí XDD.

  3. Si es que el mundo esta lleno de chusma. Bichos mas grandes que tu que caen bajo tu espada. Un niño hombre que no habla con nadie pero que como homer simpson en el capitulo que se rompe la mandibula tiene que tragar con todo el rollazo de la chusma de Hyrule.
    Pasan 7 años y ni se plantea ir a pegar un caliqueño. 7 años y el hada que le acompañaba se quedo toda quieta con él.
    Es que de verdad, vaya mierda de juego. Juego sin pena ni gloria que no ha aportado nada a la industria, y que solo se limito a copiar a sus juegos anteriores. Un juego solo con graficos. Aun tengo el Cd original del juego, lo tengo de posa vasos.

  4. @Roy Ramker: Quería darle un enfoque distinto porque es un tema muy muy ‘mamao’, y más que un remake, preferiría algo nuevo que homenajee, si es menester, a lo anterior (rollo Minish Cap).
    @sone: ¿Pegarte? Se trata de jugar, hombre xDD, cada uno juega a lo que quiere cuando quiere, yo tardé bastante en pasarme los Metal Gear, con decirte que el primero en terminarme fue el Twin Snakes…
    @rapsodos: Si es que vaya tela, 7 años sobando para encontrar la misma chusma :D.

  5. Pingback: Sagas | Pepinillos en Vinagre

  6. Pingback: The Legend of Zelda: Majora’s Mask | Pepinillos en Vinagre

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